EMPRESAS Y EMPRESARIOS
Seguridad privada como motor de inversión en zonas industriales
Armando Zúñiga Salinas
Vicepresidente de Comunicación Coparmex Nacional / Presidente Grupo IPS – ASUME / Consejero nacional Concamin y Coparmex
@Armando_ZunigaS
Cuando hablamos de seguridad privada en México, a veces pensamos solo en guardias o cámaras. Pero la realidad va mucho más allá. Hoy, esta industria es una pieza clave para que muchas empresas e inversionistas decidan apostar por nuestro país, especialmente en las zonas industriales y parques tecnológicos donde se mueve buena parte de la economía y el empleo.
Es claro que una gran área de oportunidad se abrió con la llegada de la relocalización, porque zonas y lugares que antes no tenían atractivo, ahora son vistos como posibles receptores de inversión.
En lugares como Nuevo León, Querétaro y Jalisco, hemos visto cómo el sector industrial crece a paso firme, alrededor de un 6% anual. Llegan, se establecen y salen adelante dando empleos y generando riqueza con un gran aporte que se tiene: la seguridad privada que cuida, resguarda y vigila desde sus instalaciones, hasta sus operaciones.
Este crecimiento no sería posible sin que las empresas puedan sentirse seguras para operar. De hecho, en estos parques industriales, casi la mitad del gasto en protección se destina a servicios privados de seguridad. ¿Por qué? Porque no basta con tener buenas máquinas o tecnología; hace falta un entorno confiable donde nadie ponga en riesgo lo que con tanto esfuerzo se ha construido.
Aquí es donde la seguridad privada muestra su verdadero valor. No es solo un vigilante en la puerta, sino un sistema complejo que integra tecnología avanzada: cámaras con inteligencia artificial, análisis de riesgos, drones que vigilan desde el aire… Todo para anticipar problemas y evitar pérdidas que podrían ser millonarias. Esa combinación de gente capacitada y tecnología crea un escudo que protege lo más valioso de las empresas: su operación y su reputación.
Lo que me parece más importante es que esta seguridad genera confianza, y confianza significa inversión. Solo el año pasado, la inversión extranjera directa en el sector manufacturero alcanzó más de 16 mil millones de dólares, según datos oficiales. Eso nos habla de que quienes traen capital a México buscan seguridad, estabilidad y condiciones claras para crecer.
Pero la seguridad privada no solo protege; también crea empleo. Más de 800 mil personas trabajan en este sector. Esto aporta al desarrollo económico y social, algo que todos necesitamos.
Sin embargo, no podemos quedarnos ahí. Para que la seguridad privada siga siendo un motor de desarrollo, es necesario que las leyes y regulaciones acompañen esta evolución.
Es urgente que autoridades y empresarios trabajemos juntos para dar certeza y reglas claras que fomenten la innovación, sin perder de vista la responsabilidad y la ética.
Al final, la seguridad privada es un aliado estratégico para México. No es un gasto extra o un lujo, sino una inversión necesaria para que las empresas crezcan, generen empleo y contribuyan al bienestar de todos. Como empresario del sector, veo en la seguridad privada no solo protección, sino la base para un futuro más prometedor.